Unas líneas (que darán lugar a muchas más posteriormente) tras el regreso de una delegación del sindicato Solidaires a Cisjordania.
Sindicato Solidaires
La situación en Cisjordania es catastrófica para los trabajadores y trabajadoras y, en general, para todos los palestinos y palestinas que se enfrentan a una amplificación sin precedentes de la ocupación, la colonización, el sistema de apartheid israelí y las políticas neoliberales, con importantes consecuencias para el mundo laboral.
La tasa de desempleo se ha disparado desde el 7 de octubre, los salarios ya no se pagan o se reducen, las condiciones de trabajo se han deteriorado mucho y los trabajadores y trabajadoras arriesgan sus vidas para cruzar el muro. Todo ello provoca una tasa de pobreza sin precedentes.
Es muy difícil desplazarse por el territorio, el ejército israelí está por todas partes y los controles son permanentes.
Nuestros compañeros hablan de un genocidio silencioso, de una asfixia total.
En este contexto, las organizaciones sindicales, además de su papel habitual frente a los empleadores, tienen una función muy importante en la organización de la solidaridad material en los campamentos y las ciudades, en particular con la distribución de cestas de alimentos, productos de primera necesidad...
Muchas gracias al sindicato Solidaires por haber venido (ya casi nadie va a Cisjordania), muchas peticiones para que contemos a nuestro regreso lo que hemos visto y oído, peticiones también para reforzar nuestros vínculos sindicales y, por supuesto, para ampliar la campaña BDS. También fue una oportunidad para (re)establecer contacto con diferentes organizaciones sindicales y asociativas, en nombre de Solidaires y de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas.
Fue una delegación muy dura y muy intensa (pero nada comparado con lo que viven las personas allí), pero sobre todo muy importante, que nos obliga, como sindicato, a seguir actuando.


