Libertad para Zehra Kurtay
La Red
La Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha publica un comunicado de prensa del Comité "Libertad para Zehra Kurtay"
Traición silenciosa de Francia: se revoca en secreto la protección de la refugiada política Zehra Kurtay
En un escalofriante caso que revela la erosión de los derechos fundamentales en Europa, Zehra Kurtay, periodista turca perseguida desde hace tiempo, superviviente de torturas y refugiada política, vuelve a estar en el punto de mira, no del régimen fascista del que huyó, sino del propio Estado francés.
Sin ninguna solicitud oficial de extradición por parte de Turquía, y sin informarle a ella ni a sus abogados, las autoridades francesas han revocado en secreto su estatuto de protección de refugiada, dejándola vulnerable a la detención, la deportación y la persecución política.
No se trata de una simple decisión administrativa. Es un acto calculado de represión política, un eco de las tácticas del mismo régimen por el que Zehra arriesgó su vida para escapar.
De superviviente de torturas a apátrida
Zehra Kurtay no es una desconocida. Sobrevivió a las masacres de las cárceles turcas de diciembre de 2000, cuando las fuerzas del Estado mataron a 28 presos políticos e hirieron a cientos más. Durante una prolongada huelga de hambre, fue alimentada a la fuerza -un método de tortura estatal- y desarrolló el síndrome de Wernicke-Korsakoff, que le provocó daños neurológicos permanentes y una discapacidad del 50%.
Francia ya había revocado años antes su solicitud de asilo político por su continuo activismo antifascista, un acto profundamente cínico que la castigaba por la misma resistencia política que había provocado su persecución inicial. A pesar de ello, siguió gozando de protección hasta mayo de 2025, cuando se le retiró discretamente.
No hubo asesoramiento jurídico. No hubo posibilidad de apelación. Ni vistas. Sólo silencio administrativo, seguido de arresto y detención a petición de la Prefectura de Val-de-Marne el 26 de mayo de 2025. Esta emboscada jurídica viola los principios más fundamentales del derecho de asilo y del derecho a un juicio justo.
Francia preparaba su expulsión antes de cualquier juicio
Uno de los aspectos más inquietantes de este caso es que, mucho antes de que Zehra compareciera ante un juez, las autoridades francesas ya habían obtenido un salvoconducto del consulado turco, un documento diseñado para facilitar su traslado forzoso a Turquía.
Esto ocurrió antes de que ningún tribunal pudiera pronunciarse sobre su detención o posible expulsión, antes de que ninguna audiencia pudiera evaluar los riesgos a los que se enfrentaba, y con pleno conocimiento de su historial de tortura y discapacidad.
Este acto revela por sí solo la verdadera intención del Estado francés: no evaluar la legalidad de su caso, sino deportarla de la forma más rápida y discreta posible, sin tener en cuenta la legislación ni las obligaciones en materia de derechos humanos. Esto demuestra un plan premeditado de colaboración con el régimen turco para entregar a una disidente política en manos de sus verdugos.
Represión política por poderes
Zehra figura en una controvertida «lista de personas buscadas» en Turquía, no por actos delictivos, sino por su abierta actividad política en el exilio, su labor periodística y su participación en organizaciones antifascistas. En un inquietante patrón de represión transnacional, los servicios de inteligencia turcos acosaron repetidamente a su familia, instándoles a persuadirla para que regresara a Turquía, donde sería utilizada como informante a cambio de «impunidad».
Este es el tipo de chantaje al que se enfrentan muchos disidentes en el exilio - y hoy, en lugar de protegerlo, Francia está participando en esta represión.
Seamos claros: Francia no está protegiendo sus fronteras contra una amenaza - está protegiendo al régimen turco contra sus críticos. El Estado francés no actúa por obligación legal, sino por complicidad política.
No hay solicitud de extradición, sólo eliminación administrativa
El aspecto más alarmante de este caso es que Turquía no ha presentado ninguna solicitud formal de extradición. El gobierno francés no necesitaba hacerlo. Actuó de forma preventiva, revocando la protección de Zehra, tratándola como una amenaza e intentando entregarla a un régimen condenado en repetidas ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, las Naciones Unidas y ONG internacionales por su uso de la tortura, la desaparición forzada y el encarcelamiento político.
Esta estrategia elude las salvaguardias legales y se basa en una violencia burocrática silenciosa: revocación de derechos mediante procedimientos opacos y supresión del estatuto jurídico sin defensa posible.
Lo que hace Francia es peligroso e ilegal
Francia está violando tanto sus propios principios constitucionales como los acuerdos internacionales vinculantes, entre ellos:
- La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que prohíbe la devolución, es decir, el retorno de personas a un país donde corren peligro su vida o su libertad;
- El artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe el trato inhumano y degradante;
- los derechos procesales fundamentales del derecho administrativo y constitucional francés, que garantizan el derecho a un juicio justo y a la defensa letrada.
Al perseguir a Zehra Kurtay por medios administrativos y obtener sus documentos de viaje de un régimen conocido por la tortura, Francia está dando cobertura al autoritarismo, enviando un claro mensaje de que los refugiados políticos que sigan alzando su voz no serán protegidos, sino castigados.
Un precedente peligroso para todos los refugiados políticos
Lo que se está haciendo hoy a Zehra podría hacerse mañana a muchos otros. Los disidentes de Turquía, Irán, Rusia, Egipto y otros países que buscan refugio en Europa siguen de cerca este caso. Francia -considerada durante mucho tiempo un santuario para los exiliados políticos- utiliza ahora su sistema de migración como arma para imponer la voluntad de los regímenes represivos.
No se trata sólo de un ataque contra una mujer. Es un ataque contra el concepto mismo de asilo político. Contra la resistencia democrática. Contra el derecho a sobrevivir a la violencia del Estado.
Francia no puede pretender defender los derechos humanos en el extranjero mientras los destruye en su propio país mediante una complicidad silenciosa con las dictaduras. El caso de Zehra Kurtay revela una traición sistémica más amplia, una traición que debe denunciarse ahora, antes de que esta guerra silenciosa contra los refugiados se convierta en una política permanente.
No se trata sólo de Zehra. Se trata del tipo de país que Francia elige ser.
No más silencio. No más deportaciones secretas.
Defendamos a Zehra Kurtay. Defender el derecho a resistir. Defender el asilo político.

