Solidaridad con el pueblo trabajador de Colombia
La Red
Ante el terremoto: ¡toda nuestra solidaridad y apoyo a la organización de los trabajadores y las trabajadoras!
La Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas manifiesta su profunda solidaridad con el pueblo trabajador de Colombia ante el devastador terremoto de magnitud 7,4 que azotó el país el 10 de agosto de 2026.
El terremoto provocó cientos de muertes, miles de heridos, personas desaparecidas y enormes daños en viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y demás estructuras públicas. El terremoto tuvo como epicentro San José del Palmar, en el departamento del Chocó, un territorio históricamente olvidado por el Estado donde las rutas, la comunicación, la atención médica, el acceso al agua potable y la precariedad de las construcciones han sido un problema mayor para la población. Entre las ciudades más afectadas se encuentran Pereira, Cali, Manizales y Quibdó, mientras las comunidades del Chocó y de otras regiones enfrentan enormes dificultades para recibir asistencia.
En este momento de dolor, enviamos nuestra solidaridad a las familias de las víctimas, a los heridos, a las personas desaparecidas y a todas las comunidades afectadas. Nuestra solidaridad está especialmente dirigida a la clase trabajadora y a los sectores populares, que sufren de manera más brutal las consecuencias de una catástrofe de esta magnitud.
Un terremoto es un fenómeno natural. Pero la dimensión de sus consecuencias no es natural ni inevitable. La precariedad de las viviendas, la desigualdad social, la falta de infraestructura, la ausencia de políticas adecuadas de prevención y la precarización de las condiciones de vida y de trabajo determinan quiénes estarán más expuestos al riesgo y quiénes tendrán mejores condiciones para sobrevivir y reconstruir sus vidas. Por ello, los gobiernos locales,el gobierno nacional y los empresarios de la vivienda tienen responsabilidades concretas frente a esta tragedia.
El Estado colombiano debe poner todos los recursos disponibles al servicio de las víctimas: equipos especializados, hospitales, maquinaria, equipos de comunicación, transporte, alimentos, agua, medicamentos, refugios y toda la infraestructura necesaria para localizar y rescatar a las personas atrapadas bajo los escombros.
No basta con declarar la emergencia o anunciar recursos. Es necesario garantizar que estos recursos lleguen inmediatamente a las comunidades afectadas.
RESCATE Y SOLIDARIDAD, NO AL CONTROL MILITAR DE LA POBLACIÓN
La Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas también manifiesta su preocupación y crítica ante las medidas adoptadas por las autoridades locales de Cali y Pereira.
En Cali, la Alcaldía decretó toque de queda y ordenó la militarización de diferentes puntos de la ciudad. En Pereira, también se decretó toque de queda. Las autoridades justificaron estas medidas por la necesidad de prevenir saqueos y garantizar la seguridad durante la emergencia. Pero en la tragedia,la solidaridad y la seguridad organizada por la comunidad se impone. Lo que le preocupa al gobierno nacional y a los gobiernos locales es la defensa de la propiedad privada de los grandes comerciantes y empresarios.
Al igual que en Venezuela, el gobierno colombiano demuestra ser insuficiente en la atención de la emergencia con equipos de socorro, maquinaria y herramientas adecuadas. La ideología de ultraderecha del gobierno también está desatendiendo las labores de rescate al aceptar de inmediato la ayuda de socorristas de otros países, como México, que cuenta con amplia experiencia en este tipo de operaciones.
Es incomprensible que el gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella solo acepte la “ayuda” de los gobiernos de Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos, argumentando que son “los únicos países que cumplen los protocolos internacionales”. Eso significa que sólo recibe ayuda, condicionada e interesada, de gobiernos que cumplen las órdenes y obediencia de Trump y Netanyahu.
En una situación de catástrofe, las Fuerzas Armadas y todo el aparato estatal deben ser movilizados prioritariamente para el rescate, la retirada de personas de entre los escombros, el traslado de heridos, la distribución de ayuda humanitaria y el apoyo a las comunidades, y no para transformar los barrios populares en territorios de control y vigilancia.
Cuestionamos cuál debe ser la prioridad del Estado ante una población sepultada, herida y sin hogar. La experiencia de estas primeras horas es reveladora. Mientras las autoridades refuerzan el aparato de seguridad, habitantes, trabajadores, bomberos, rescatistas y voluntarios se están organizando para salvar vidas. Hay registros de voluntarios trabajando entre los escombros y utilizando las herramientas disponibles para intentar localizar sobrevivientes.
Son hombres y mujeres comunes que, muchas veces, llegan antes que los equipos adecuados y ponen sus propios cuerpos en riesgo para ayudar a sus vecinos.
El Estado debe proporcionar inmediatamente equipos pesados, herramientas, iluminación, agua, alimentos, atención médica y todo el apoyo técnico necesario para que esta fuerza popular pueda actuar con seguridad y eficacia.
LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL DE LA CLASE TRABAJADORA
La Red Sindical Internacional de Solidaridad y Luchas llama a todas las organizaciones integrantes de la Red y a todas las organizaciones sindicales y populares del mundo a fortalecer la solidaridad con los trabajadores y el pueblo colombiano.
Debemos apoyar iniciativas de recaudación y colecta de alimentos, agua, medicamentos, materiales, herramientas y equipos de emergencia, siempre en coordinación con las organizaciones sindicales, populares y comunitarias que están actuando directamente en las regiones afectadas.
También proponemos la construcción de una campaña internacional de solidaridad sindical, garantizando que los recursos recaudados sean destinados directamente a las necesidades de las poblaciones afectadas.
EXIGIMOS:
● Rescate inmediato e integral de todas las personas desaparecidas y sepultadas;
● Movilización de toda la estructura pública disponible para salvar vidas;
● Utilización de las Fuerzas Armadas prioritariamente en operaciones de rescate, asistencia y reconstrucción, y no para la represión o el control de los barrios populares;
● Equipos, maquinaria y herramientas suficientes para los equipos de rescate y los voluntarios;
● Atención médica, psicológica y humanitaria gratuita para las víctimas;
● vivienda digna y segura para todas las familias damnificadas;
● Garantía de los empleos y salarios de los trabajadores afectados;
● Ningún despido, reducción salarial o retiro de derechos como consecuencia de la tragedia;
● Reconstrucción de las zonas afectadas bajo el control y la fiscalización de la población y de las organizaciones de los trabajadores;
● Transparencia total sobre los recursos públicos destinados a la emergencia y a la reconstrucción;
● Prioridad absoluta a las necesidades sociales y no a los intereses de los grandes grupos económicos;
● Respeto a la organización y a la solidaridad de las comunidades afectadas.
¡Toda la fuerza a los trabajadores y al pueblo colombiano!
¡Viva la solidaridad internacional de la clase trabajadora!

