Red Internacional de Solidariedad y de Luchas


Domingo, 19 de noviembre de 2017

 
 

 

DECLARACIÓN DEL 1º ENCUENTRO DE LAS AMÉRICAS DE LA RED SINDICAL INTERNACIONAL DE SOLIDARIDAD Y LUCHA

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Los trabajadores aún viven los impactos de una de las mayores crisis del capitalismo mundial abierta en el 2007. La situación continúa marcada por un ataque sin precedentes al nivel de vida de los trabajadores, para salvar las ganancias de los banqueros y grandes empresarios. El imperialismo y las burguesías desatan una guerra social, bajando salarios, ingresos, derechos, aumentando la pobreza y la desigualdad.

También es importante llamar la atención a la cuestión ambiental. Con el abandono de Trump del Acuerdo de París, las consecuencias para el medio ambiente se vuelven más preocupantes cada vez. Evidentemente el Acuerdo de Paris es una solución extremadamente limitada. Los compromisos adquiridos por los gobiernos (incluso Obama) ni siquiera llegaban a un objetivo mínimo. La ruptura de Trump sólo evidencia el desastre ambiental causado por el capitalismo como un todo.

El imperialismo norte americano y la resistencia a las reformas y los planes neoliberales en América Latina

La elección de Donald Trump en los EEUU, un populista de derecha, es la expresión de la crisis mundial y de las contradicciones del propio capitalismo. No era el candidato preferido de la burguesía americana, ya nació cuestionado y enfrenta fuertes resistencias en todo el mundo. La elección de Trump entre otras cosas es expresión de un fuerte rechazo de las masas a los dos grandes partidos burgueses (Republicano y Demócrata).

A pesar de esto, no se puede despreciar que el resultado electoral colocó en la presidencia de los EEUU a un populista de derecha, que abusa de una retórica xenofóbica, racista, machista y de “nacionalismo imperialista”. La tendencia es que la situación en el interior de los EEUU y también en su relación con el resto del mundo se polarice aún más.

Su campaña tuvo la cuestión anti-inmigración como uno de sus temas centrales y llegó al extremo de anunciar que el muro en la frontera con México sería construido y sería pago por el Estado Mexicano y que el NAFTA sería revisado para establecer condiciones aún más ventajosas para las corporaciones americanas.

La crisis económica llegó con todo a América Latina a partir del 2013, que de conjunto tuvo una contracción del 2.4% de su PIB en el 2016. Esto fue directamente influenciado por la desaceleración de la economía china, porque disminuirían las inversiones de la burguesía china y también se terminó el boom de comodities en el 2011. Venezuela y Brasil fueron particularmente afectados. La previsión para el 2017 de diferentes órganos e institutos es de una recuperación frágil de Sur América, apuntando a un crecimiento de cerca de 0.9% del PIB.

La política del imperialismo sigue siendo la ampliación de la dependencia de los países de América Central e de Sur de recuperar la economía de los países imperialistas, ampliando el proceso de colonización, a través del control de las economías nacionales de parte de las grandes transnacionales y con la destrucción sistemática de las producciones nacionales y así poder vender sus productos en estos mercados conquistados, por la intensificación del endeudamiento de los países y de los planes de ajuste contra los trabajadores.

En el terreno político también hubo cambios en el continente. Existe desgaste y crisis que afecta desigualmente a la mayoría de los gobiernos del continente. Los gobiernos de conciliación de clase como en Argentina (Kirchner), Paraguay (Lugo) y Brasil (Dilma Roussef) que aplicaron estos planes neoliberales entraron en crisis terminaron siendo substituidos por gobiernos burgueses tradicionales. Todos los gobiernos burgueses que asumen dan continuidad a la guerra social contra los trabajadores: rebajar salarios, retirar derechos y avanzar en mayor sumisión de los países y del continente al imperialismo.

De México a Argentina, sin importar cuál es el tipo de gobierno, la receta siempre fue la misma: ajustes y cortes de presupuesto para pagar las deudas, privatizaciones y reformas estructurales (laboral, pensiones y educación).

Esta situación económica se combina con un fuerte proceso de movilización. En los últimos dos años, en diversos países se dieron huelgas generales como en México, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y la Guayana Francesa y diversas movilizaciones en Perú, Chile, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Haití y con destaque para Paraguay en que los manifestantes incendiaron el parlamento. Los trabajadores salieron a las calles para protestar contra los planes de ajuste y por mejores condiciones de vida.

También hubo importantes y masivas movilizaciones por derechos democráticos y contra la represión y tentativas de criminalización a los movimientos sindicales y sociales, como las denuncias contra el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en México, por la aparición con vida de Santiago Maldonado, la libertad para Rafael Braga, la lucha del pueblo negro contra la violencia policial en los EEUU y los ataques a los pueblos originarios en nuestro continente.

En el 2017, las luchas por los derechos de las mujeres también se destacaron. El año comenzó con movilizaciones gigantescas contra Trump, en los EEUU. Las movilizaciones por “Ni una menos” que iniciaron en Argentina hicieron eco en toda América Latina y ayudaron a impulsar movilizaciones masivas el 8 de marzo. La lucha por las condiciones de trabajo y contra la violencia a las mujeres se volvió la reivindicación del conjunto de la clase los trabajadores, demostrando la necesidad de unir la lucha contra el machismo en el marco de la lucha contra la explotación.

En Brasil, se destacó la movilización de los trabajadores contra las reformas laborales y de pensiones con la huelga general, las manifestaciones en los estados y la gran manifestación en Brasilia - #OcupeBrasilia que reunió cerca de 150 mil personas por el Fuera Temer y contra el congreso corrupto. También se destacó la lucha del movimiento popular, de los quilombolas, indígenas y trabajadores del campo en defensa de la Amazonia y los territorios de los pueblos originarios.

Desde el 2004, la ONU llevó adelante una ocupación militar en Haití, llamada de Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah, en la sigla en francés), con la vergonzosa participación de tropas latinoamericanas bajo control brasileño. Esta ocupación está terminando ahora, después de innúmeras denuncias de asesinatos, invasión de barrios populares, represión de huelgas obreras, violaciones y la contaminación del país con cólera, pero deja un gobierno tan sumiso y unas fuerzas represivas tan violentas, además de una presencia más obvias de las embajadas de los países imperialistas (EUA, Francia, Canadá, etc).

Venezuela es el país que más fue afectado por la crisis internacional. La caída del precio del petróleo impactó la economía del país y hay una situación dramática en el país, en que los trabajadores reciben un salario mínimo de 15 dólares mensuales. Ellos son consecuencia de la política de mantenimiento de sumisión al imperialismo, a pesar del discurso anti-EEUU, con la manutención del pago de la deuda externa y la aplicación de los planes imperialistas. Los trabajadores venezolanos no pueden confiar en el gobierno o en la oposición de derecha, es necesario construir una alternativa independiente, un campo de clase al gobierno Maduro y la MUD. Estamos por la defensa del pueblo venezolano, contra todos los ataques a las libertades democráticas y contra los planes de ajuste a los trabajadores. Para esto la movilización autonónoma del pueblo y de los obreros en particular es imprescindible.

La cuestión de la inmigración también adquirió un papel destacado. En los Estados Unidos la opresión sobre los inmigrantes es parte fundamental de la economía del país a partir de la precarización y los bajísimos salarios. La política de represión en realidad está sobre la óptica del control de la oferta de mano de obra barata. En el Brasil existe un proceso parecido pero en menor escala con los inmigrantes de Haití, Venezuela, Bolivia y de naciones africanas. Latifundistas, la agroindustria, grandes empresas y maquilas, se aprovechan de la fragilidad legal para oprimir y hasta someter a los trabajadores inmigrantes a condiciones de esclavitud.

Estamos frente al importante proceso de retomar las luchas y una fuerte resistencia a los planes imperialistas en el continente. Por eso, seguimos con el compromiso de construir y fortalecer la unidad internacional de los trabajadores para luchar contra la criminalización de los movimientos sociales, los planes de ajustes, reformas y privatizaciones, contra toda forma de opresión y explotación.

Construir la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha en las Américas

La ausencia de alternativas de direcciones independientes ha cobrado su peso. La resistencia heroica de los trabajadores y de los pueblos, se detiene en los límites de los programas y alianzas construidas por las direcciones de los diversos procesos. Las burocracias sindicales agrupadas en la CSI (Confederación Sindical Mundial) y FSM (Federación Sindical Mundial) no nos representan.

La constitución de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha, en 2013 y en su segundo encuentro realizado en el Brasil en 2015, fueron importantes pasos para consolidar la ambiciosa tarea de reunir el sindicalismo alternativo y combativo a nivel internacional.

La construcción y afirmación de la RSISL (Red) es muy importante, en un mundo de economía cada vez más globalizada, con necesidad de enfrentamientos unificados a las empresas y a una burguesía que tiene sus negocios “internacionalizados”, lo que exige el desarrollo de acciones de solidaridad activa, acciones y campanas coordinadas mundialmente, sea por gremios, sectores, países, continentes. En cada una de estas luchas objetivas es nuestro deber darles el sentido estratégico de la lucha contra el capitalismo.

Las entidades presentes en el Primer Encuentro de las Américas de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y Lucha declaran a través de esta carta el esfuerzo en la construcción de esta herramienta internacional combativa e independiente con la discusión y aprobación en sus instancias en sus países. Para eso, nos proponemos:

- construir un equipo en las Américas abierto, con reuniones por Skype cada dos mese;

- apoyar las luchas locales y nacionales de los sindicatos participantes de la Red;

- defender esos sindicatos de los ataques y represión de los gobiernos y de las burguesías locales;

- construir encuentros sectoriales de la Red a nivel global;

- desarrollar seminarios de formación de una concepción de sindicalismo clasista, independiente de los gobiernos y con funcionamiento apoyado en la democracia obrera;

- desarrollar un trabajo coordinado y unificado con sectores del movimiento popular.

Todas las entidades presentes también se comprometen a hacer el esfuerzo político y financiero para garantizar la representación de entidades de nuestro continente al encuentro mundial de la RSISL, que ocurrirá los días 25, 26, 27 y 28 de enero de 2018 en Madrid.

A esta declaración se adjunta un plan de acción común y diversas mociones presentadas por las entidades, así como otras campañas aprobadas. (Las mociones están en proceso de traducción y pronto se publicarán)

San Pablo, 17 de octubre de 2017