Red Internacional de Solidariedad y de Luchas


Jueves, 15 de noviembre de 2018

 
 

 

Codicia corporativa en Sanofi: un peligro público, de salud y social

Portada del sitio > Mociones > Codicia corporativa en Sanofi: un peligro (...)

En septiembre de 2008, Sanofi gastó 230 millones de dólares para comprar Acambis, una pequeña empresa de biotecnología anglo-americana que poseía una vacuna candidata contra el dengue. Si esa vacuna se convirtiera en la primera vacuna contra el dengue que se lanza al mercado, sería un producto que podría reportar a Sanofi más de mil millones de dólares cada año. En septiembre de 2015, los resultados de los tres primeros años de ensayos se hicieron públicos. Muestran que en el ensayo llevado a cabo en Asia los niños de 2 a 5 años vacunados tienen un riesgo de hospitalización por dengue severo 7,5 veces más elevado que los niños no vacunados.
A pesar de estas alertas, Sanofi consiguió de México una primera autorización para comercializar el Dengvaxia en diciembre de 2015. México es, sin embargo, el país donde, según una publicación de Sanofi, la vacuna es menos efectiva, con solo un 30% de personas inmunizadas. A pesar de todo, después de abril de 2014, tras un viaje del presidente francés François Hollande, se tomó esta decisión. En julio de 2015 el vice-ministro mexicano de Sanidad, Pablo Kuri Morales, firmó el acuerdo. Sanofi conoce bien a este vice-ministro. Entre 2009 y 2011 fue su director científico en México. Unos días después de México sería Filipinas el país que autorizara el Dengvaxia, el 22 de diciembre de 2015, ¡a pesar de que el ensayo de la fase 3 estaba todavía en curso! Esto escribía entonces el periódico Le Monde: “En dos ocasiones, el 14 de mayo de 2015 y el 2 de diciembre de 2015, la ministra de sanidad filipina, Janette Loreto-Garin, se reunión con los dirigentes de Sanofi. Hay además sospechas de que existe un conflicto de intereses”.
El 29 de noviembre de 2017 Sanofi debía anunciar que, después de una revisión de los resultados de sus ensayos clínicos a 5-6 años, ¡las personas vacunadas que no habían estado nunca en contacto con el dengue sufrían más que otras las formas más graves de la enfermedad! Se responsabiliza al Dengvaxia de haber causado la muerte de 14 personas en Filipinas en diciembre de 2017 y de 65 hasta julio de 2018. Las familias acusan a Sanofi de tratar a los niños filipinos como cobayas y a los responsables de salud de corrupción.
El escándalo del Dengvaxia no es un caso aislado. Sanofi comercializa un medicamento útil y eficaz contra la epilepsia, el ácido valproico, bajo el nombre de Depakine, Depakote o Micropakine. Pero después, por lo menos, de los años 1980 se sabe que este medicamento es peligroso para los fetos de las mujeres embarazadas. A pesar de todo, sigue siendo prescrito masivamente a mujeres embarazadas. La Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento francesa estima que “entre 16.000 y 30.400 niños se verán afectados por problemas precoces de neurodesarrollo”, fundamentalmente por autismo, como consecuencia de que durante el embarazo su madre continuara tomando Depakine. En la primavera 2018 se conoció que la fábrica francesa de Sanofi en Mourenx, que fabrica este ácido valproico, vertió al medioambiente una sustancia cancerígena en una tasa 190.000 veces superior al máximo autorizado.

A nivel social, Sanofi no se ve fácilmente superada
Sanofi, miles de millones de beneficios, miles de puestos de trabajos suprimidos

Detrás de una cuidada imagen de marca debida a un gran esfuerzo de comunicación se esconde un gigante de la farmacia que en nada se distingue de otros grupos capitalistas, depredadores del CAC 40, sepultureros de empleos y ladrones de riqueza en beneficio de parásitos accionistas. Solo en Francia se han suprimido miles de puestos de trabajo en los últimos 10 años. Al mismo tiempo, y a la vez que el grupo obtiene beneficios por valor de decenas de miles de millones (pero se beneficia sin vergüenza de las ventajas fiscales del CICE y del Crédito de los Impuestos sobre la Investigación), la investigación, precisamente, sobre medicamentos verdaderamente útiles ha sido relegada... para único beneficio de la investigación en busca de tasas de ganancia cada vez más insolentes. Detrás de la supresión de empleos, el año pasado un 75% de beneficios revirtieron en el accionariado. La aventura del Dengvaxia corre el peligro de saldarse con un coste social nada despreciable. Para los asalariados del centro de producción, no para los dirigentes.

En Filipinas, asociaciones como Woman Health Philipinnes y Trade Justice continúan luchando y denunciando la responsabilidad de Sanofi en la muerte de personas, incluidos niños, sobre los que se ensayó la vacuna y a los que se utilizó una vez obtenida su autorización.

La Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Luchas se suma a las organizaciones que denuncian este escándalo. Exigimos de las autoridades francesas y filipinas que asuman su responsabilidad y sancionen duramente a esta multinacional criminal. Estas prácticas no deberían beneficiar más a la arquitectura de la impunidad que les proporcionan los estados y de las insuficiencias del derecho internacional actual.